Cuartos de final de la Europa League.
Acabábamos de eliminar al Betis y el siguiente rival para alcanzar las semifinales era el Oporto. Rival muy complicado con gente de calidad
como el incombustible Quaresma, Herrera o el ariete colombiano,
Jackson Martínez. Se antojaba una eliminatoria bastante complicada
desde un principio, y se complicó aún más tras visitar Do Dragao y
perder 1-0 gracias a un gol de Mangala. Pésimo partido del conjunto
sevillano aunque la eliminatoria seguía abierta a
pesar de que el Oporto estrelló dos balones en el palo y podía
haberla dejado sentenciada.
Con este panorama, el Sevilla debía
remontar en el Sánchez Pizjuán si quería
seguir vivo en la Europa League. Y se consiguió de una manera
brillante. 4-1 para certificar el pase a las semifinales, gracias a
un partido, y en especial a una primera parte, brillante. El Sevilla
fue claro dominador del partido desde un primer momento, presionando
arriba, con velocidad y con acierto en la definición. Esto, unido al
ambiente en la grada que llevó al equipo en volandas, permitió a los de Unai Emery irse al
descanso con una amplia ventaja de 3-0, con goles de Rakitic, Bacca y
Vitolo, tras una de las mejores primeras partes que se recuerdan en
Nervión. En la segunda parte, el Sevilla cambió la mentalidad tras
la expulsión de Coke. La impecable defensa sevillista hacía que el
conjunto portugués tuviera muy pocas oportunidades y que, además,
el Sevilla pudiera dejar sentenciada la eliminatoria en cualquier
contragolpe. Para ello, salió Gameiro, quien marcó el cuarto gol en uno de esos contragolpes.
En los minutos finales, marcó Quaresma un golazo para poner el
definitivo 4-1, pero la eliminatoria estaba sentenciada y la fiesta
en la grada era algo inevitable. Una vez acabado el partido, todo el estadio cantó el himno del
Arrebato y el “Sevilla échale huevos” mientras todos los
jugadores estaban en el centro del campo, escuchándolo y aplaudiendo a la afición.
Sin ninguna duda, una de esas noches que se nos quedará grabada en la memoria a todos los sevillistas y que merecía la pena recordar antes de acabar el año.
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